martes, diciembre 18, 2012

Otra vez el tiempo

"El tiempo es dinero" nos ha fastidiado. Nosotros nos hemos fastidiado, en realidad, cuando aceptamos tal afirmación como un axioma. El dinero nos ha fastidiado, porque de no perseguirlo, tampoco intentaríamos hacer "algo" con el tiempo para intentar optimizarlo. Ahorrar, optimizar, planificar, no son sinónimo de aprovechar el tiempo.
Hoy me vi casi forzado a escuchar algo que parecía ser la Sonata No. 11 de Mozart, interpretado como si se tratara de un cassette en avance rápido. Faltaban los silencios, las notas, los sonidos que lo componían. Faltaba todo, incluso el respeto. No, no era una versión libre. Era una versión pasada por el filtro de "El tiempo es dinero". Debo tocar esto rápido, intentar cobrar, e ir a repetirlo una y otra vez. Preferiría pagar un "Payaso Plín Plín en Sol Mayor" bien tocado por algún sobrino, a escuchar gratis a Mozart dentro de una licuadora. "El tiempo es dinero" nos ha corrompido. Es similar a cuando hacemos un viaje y de menú nos traen un lomo al champignon, seco el lomo, aguada la salsa, y ni rastros de un champignon. Preferiría un buen sandwich de salame y queso, con la mayonesa justa y las fetas capicúa, como corresponde, antes que unos pretenciosos canapé de caviar, philadelphia y ciboulette sacados de un blister para comer a las apuradas, porque claro está, no hay tiempo que perder. Cómo se podría perder el tiempo si es en si mismo una dimensión. No puedo perder el tiempo en el espacio, ni el espacio en el tiempo. A lo sumo podría desperdiciarse, y muy seguramente, intentar "ganar tiempo" es una gran forma de deshacerse de el. No es que yo haya superado esta frase, y que viva sin regulación alguna, pero de vez en cuando me gusta pensar que tengo tiempo el tiempo está y me tiene aquí pensando en el, sin sentir que lo estoy malgastando.

1 comentario:

chiru sálida dijo...

qué gracioso (onda, me río pa no shorar) porque el tiempo, es una de las pocas cosas que no se puede comprar